Los Caldenes: intervención incompatible con la conservación

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«Los Caldenes»: una intervención que pone en debate el sentido de una reserva natural urbana en La Pampa.

Por Mg. Ing. Agr. Leandro Altolaguirre
Especialista en Paisajismo y Ambiente — Matrícula N.º 619 CIALP

La poda severa y mutilación de numerosos caldenes recientemente realizada en la Reserva Natural Urbana “Los Caldenes” de Santa Rosa plantea una preocupación que excede ampliamente una cuestión de mantenimiento urbano. Se trata de una intervención sobre un área natural protegida cuyo objetivo principal es conservar una muestra representativa del bosque nativo de caldén dentro de la ciudad.

El reconocimiento institucional de la reserva

El 3 de junio de 2022 se realizó el acto oficial en el que se suscribió el acta de compromiso para la elaboración del Plan de Manejo de la Reserva Natural Urbana “Los Caldenes”. Participaron el subsecretario de Ambiente de la Provincia, Fabián Tittarelli; el intendente de Santa Rosa, Luciano di Nápoli; y la subsecretaria de Ambiente y Servicios Públicos, María Fernández.

Asimismo, durante la ceremonia se entregó la Disposición N.º 200/2022, mediante la cual la reserva fue incorporada al Sistema Provincial de Áreas Protegidas.

Posteriormente, el Plan de Manejo, elaborado por la Municipalidad de Santa Rosa y aprobado por la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático (Disposición 60/23 del 6 de febrero del 2023), reconoció el carácter singular de esta formación vegetal y advirtió sobre los procesos de fragmentación y degradación derivados de la expansión urbana.

En consecuencia, el objetivo de la reserva no consiste en conservar árboles aislados con una finalidad meramente ornamental, sino en proteger un sistema ecológico integrado por árboles, arbustos, suelo, fauna, madera muerta, regeneración natural y múltiples relaciones biológicas.

Cuando la poda deja de ser mantenimiento

La poda severa o mutilación de un árbol nativo sano no debería justificarse únicamente por razones estéticas, de orden o comodidad. Una intervención de estas características puede reducir significativamente la superficie de copa, alterar los microhábitats y debilitar al ejemplar frente a enfermedades, sequías, plagas y vientos.

También puede generar brotes débiles, heridas de difícil cicatrización y un mayor riesgo futuro de desprendimiento de ramas.

En los caldenes maduros, el impacto es especialmente importante. Su edad, tamaño, corteza, cavidades, ramas y materia orgánica asociada ofrecen condiciones ecológicas que no pueden ser reemplazadas en el corto plazo por árboles jóvenes.

Además, las ramas secas o parcialmente degradadas no carecen necesariamente de valor. Pueden constituir refugios, sitios de nidificación y fuentes de alimento para insectos, aves y otros organismos.

Por ello, retirar o reducir drásticamente la estructura de un caldén sin un diagnóstico técnico individualizado implica desconocer el valor ecológico de sus diferentes partes.

La seguridad de las personas debe ser atendida, pero no puede convertirse en una presunción general de peligrosidad que habilite intervenciones indiscriminadas.

Una posible incompatibilidad con el Plan de Manejo

El Plan de Manejo no concibe a “Los Caldenes” como un parque urbano convencional. Sus objetivos están orientados a proteger la flora y la fauna autóctonas, conservar el bosque nativo, capacitar al personal y promover una gestión integral del área.

En ese marco, una poda ornamental o una mutilación generalizada aparece, en principio, en tensión con los objetivos de conservación aprobados.

Una intervención de este tipo solo podría resultar compatible si existiera una justificación concreta, documentada y proporcional, como:

  • un riesgo cierto de caída;
  • una enfermedad avanzada;
  • una interferencia inevitable con infraestructura;
  • una emergencia comprobable.

Aun en esos casos, debería aplicarse la alternativa menos destructiva, con evaluación previa, registro de los ejemplares afectados y seguimiento posterior.

No resulta suficiente afirmar que se trató de una tarea de “mantenimiento”. En una reserva protegida, las tareas de mantenimiento deben estar subordinadas a los valores de conservación, y no al revés.

Los criterios aplicables a calles, plazas o jardines no pueden trasladarse automáticamente a un remanente de bosque nativo.

El interrogante sobre la comunicación institucional

La Disposición Provincial N.º 60/23 aprobó el Plan de Manejo y estableció que la Municipalidad de Santa Rosa debe informar a la autoridad provincial cualquier modificación del plan, cambio en las actividades proyectadas o hecho natural o antrópico que pueda alterar los valores de conservación de la reserva.

Sin embargo, mediante la Nota N.º 028/26, de fecha 22 de julio de 2026, se informó que, según los antecedentes registrados por la Secretaría, la Municipalidad no había presentado modificaciones al Plan de Manejo ni comunicado cambios significativos en el uso del área, en las actividades desarrolladas o en sus características ambientales.

Esta circunstancia genera un interrogante institucional relevante. Si la poda agresiva y la mutilación de caldenes fueron realizadas durante la presente temporada y afectaron ejemplares nativos dentro del área protegida, corresponde determinar:

  • si la intervención fue comunicada en tiempo y forma;
  • si contó con evaluación técnica;
  • si fue considerada susceptible de alterar los valores de conservación;
  • quién autorizó y ejecutó los trabajos;
  • cuál fue el alcance concreto de la intervención.

La ausencia de una modificación formal del Plan no necesariamente vuelve ilegal toda tarea puntual. Sin embargo, hace indispensable conocer su fundamento, alcance y documentación.

Si la intervención no fue informada, podría existir una omisión respecto del deber de comunicación previsto en la Disposición N.º 60/23.

El bosque no está formado únicamente por árboles grandes

La preocupación no se limita al caldén. En una reserva urbana, cada especie nativa contribuye a sostener la identidad ecológica del lugar.

La eliminación, poda intensa o modificación reiterada de arbustos, herbáceas y árboles nativos puede reducir la diversidad estructural del ambiente y favorecer su transformación gradual en un espacio simplificado, dominado por criterios paisajísticos.

Conservar la flora autóctona implica proteger también:

  • la regeneración natural;
  • los ejemplares jóvenes;
  • las especies acompañantes;
  • los sectores de sotobosque;
  • los ciclos de descomposición;
  • la madera muerta;
  • los refugios naturales.

Una gestión coherente debería evitar prácticas que homogenicen el ambiente o conviertan el bosque en una escenografía de árboles aislados.

Qué información debería hacerse pública

Frente a una intervención de estas características, resulta necesario que la Municipalidad y la autoridad provincial pongan a disposición de la comunidad:

  • el listado de ejemplares intervenidos y su ubicación;
  • el motivo técnico de cada poda o mutilación;
  • los informes de riesgo, sanitarios o de estabilidad estructural;
  • la identificación de las personas o empresas responsables;
  • las autorizaciones y comunicaciones administrativas;
  • las medidas de reparación, monitoreo y compensación previstas.

También debería suspenderse toda intervención similar hasta contar con un protocolo específico para la reserva.

Ese protocolo debería priorizar el diagnóstico individual por ejemplar, la poda mínima indispensable, la conservación de ramas y cavidades cuando no exista un riesgo concreto, el uso de técnicas adecuadas y la supervisión de profesionales con formación en arbolado nativo y conservación.

Una revisión ambiental y administrativa necesaria

La poda severa o mutilación reciente de caldenes debe analizarse como una posible alteración de un área natural protegida, y no como un asunto menor de jardinería.

El Plan de Manejo define a “Los Caldenes” como un espacio destinado a conservar la biodiversidad y una muestra representativa del bosque nativo dentro de Santa Rosa. La intervención agresiva sobre árboles sanos contradice ese objetivo si no existe una justificación técnica específica, documentada y proporcional.

La reserva no necesita árboles simplemente “ordenados” o visualmente uniformes: necesita conservar su estructura ecológica.

La responsabilidad institucional consiste en garantizar la seguridad sin sacrificar innecesariamente los valores naturales que justificaron la protección del área. Ante la falta de información pública suficiente sobre las razones y autorizaciones de la intervención, corresponde que la poda sea sometida a una revisión ambiental y administrativa integral.

Mg. Ing. Agr. Leandro Altolaguirre
Especialista en Paisajismo y Ambiente
Matrícula N.º 619 CIALP

Asociación ALIHUEN

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Santa Rosa, Prov. de La PAMPA,
Patagonia, República Argentina

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