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(entre Ruta 5 y calle Selva) (La autora de este escrito es una niña de 13 años muy dolida por la extracción de árboles en la ruta nacional nº 5, en el acceso a la ciudad de Santa Rosa, La Pampa, ya que ese lugar era uno de los tantos que disfrutaba en su infancia.) Ese terreno, en el que en algún momento, corrí feliz Hoy nace un desierto árido y sin vida. Sólo pisar la tierra seca me provoca tristeza, mientras busco un pedacito de verde Cuando era pequeña, era maravilloso caminar bajo esos inmensos gigantes de madera Verlos bailar al compás del viento. Y saltar sobre ese césped lleno de vida. Pasar las tardes bajo su sombra Juntar incansablemente, cada mora de su copa Y todo esto sin notar nunca lo importantes que eran. ¡Qué sufrimiento inaguantable de ver que por sólo avanzar, mi cuidad me quitaba aquello que era parte de mi vida! Al ver con odio y furia, a esos imbéciles que cortaban sus troncos sin piedad, daban ganas de atarse a los árboles y no dejarlos seguir su trabajo. Qué desesperación al ver, horrorizada, tanta vida desperdiciada, esto que ahora parece un campo de guerra. Me costaba entender como es que nunca los había valorado tanto. Cómo en ese momento, los extrañaba. Y no sólo a ellos, ¿y todos los animales que habían encontrado un pequeño bosquecito? ¿Y todos los pajaritos que tenían bajo sus ramas un hogar hermoso? ¿Y todos los insectos que dependían de su humedad? ¿Y yo que sin ellos me siento más sola y desamparada? ¿Tendrán, todos ellos, derecho a herirme de esa manera? A terminar con esas pequeñas y dulces vidas. Yo, creo que no. Maldita sea la hora en que dijeron que el avance era bueno. Porque ya he comprobado que no es así. Porque el avance me ha quitado parte de mi vida. Me ha dañado en lo más profundo. El mundo se queda sin árboles. Y ustedes me los sacan como si nada. Me sacan esos árboles que quiero y amo. Esos árboles que tardarán años en volver a crecer, ni volverán a ser los mismos. Me decepcionó terriblemente el darme cuenta de que aquí, no se valora la vida de los que más lo necesitan. ¡Planten más árboles! Para que mis hijos y nietos vivan en un lugar, inmersos en bosques gigantes y no en carreteras sin fin… Tasha Sofía VIGNAU
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