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Las voces de los alumnos retumban en las paredes de la escuela. La emoción del canto se traslada a maestros y padres, que al final del tema, aplauden con fuerza. Así, en un momento, el reclamo hídrico de décadas (de La Pampa a Mendoza, para que asegure el caudal de agua del río Atuel) se va instalando en el pueblo y, por imperio de la repetición, va ganando el corazón de toda la provincia.
Los Andes http://www.losandes.com.ar/2007/1119/sociedad/nota409612_1.htm Eduardo Luis Ayassa
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-------------------------------------------------------------------------------- “¡Saladito, saladito! Astillas de mi caldén; el que siembra en las arenas, se va muriendo de sed...”.“Cuando cortan el Atuel queda sin agua el Salado; llenos de arena los ojos, va lagrimeando el pampeano...”, continúa el tema que compusieron el salteño Manuel J. Castilla y el pampeano Enrique E. Fernández Mendía, ambos ya fallecidos. Es una propuesta musical que, en tiempo de zamba, ya se ganó un lugar en cada festejo escolar y también en arengas políticas. Y mientras la canción va desgranando desde hace tiempo su reclamo: “Agüita robada, agüita, ¿qué tierras andás regando?”, tres de las organizaciones intermedias más conocidas de La Pampa presentaron esta semana un pedido ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que se “ordene” el cese del daño ambiental en el oeste pampeano, reclamando que se convoque al diálogo entre ambas provincias y, principalmente, que “no se vuelva a cortar el río Atuel”. La presentación judicial de la Fundación Chadileuvú, la Asociación ALIHUEN y la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa, con el patrocinio del abogado Andrés Gil Domínguez, para que Mendoza “cese el daño ambiental”. El litigio entre ambas provincias, que lleva 70 años, busca que desde Mendoza “se garantice un caudal mínimo fluvioecológico del Atuel”. Posición pampeana El titular de ALIHUEN, Leandro Altolaguirre descartó que la presentación sea el inicio de un nuevo juicio sino que, por el contrario, se mostró confiado en estar “apostando al diálogo y a la resolución de un conflicto”. Según el escrito, en 1947, con las obras del dique El Nihuil, cesaron los últimos escurrimientos del Atuel hacia La Pampa y “la fértil cuenca Desaguadero-Salado-Chadileuvú desapareció”. Desde su posición (también rubricada por las otras ONG) “de los 5 brazos del Atuel, actualmente sólo queda activo el arroyo de la Barda y prácticamente ha desaparecido un humedal de casi un millón de hectáreas”. También recordó que en 1987, cuatro décadas después del corte del río, la Corte Suprema de Justicia de la Nación consagró “la interprovincialidad del río Atuel”, pero los ribereños pampeanos todavía esperan el regreso del agua. Finalmente, Altolaguirre consideró que la interrupción del Atuel generó un fraccionamiento de territorio que se transformó “en más desértico, más desolado y más pobre”. Y mientras profesionales litigan a nivel nacional en las escuelas pampeanas, los chicos continúan cantando: “Así desierta la tierra, sólo se nos va quedando; los vientos por las jarillas, sobre la sal van llorando...”. |