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Perros con garrapatas. Uñas mugrientas. Mordiscos abotonados. La necesaria flacura que rasguña el aire. El ansia del hambre. La inmensidad solitaria del fondo. Un grupúsculo de choiques viejos desparrama sus plumas al viento. El sol estrangula y rapiña la cresta de los piquillines. Llegan nubes en ronda. Y huyen tras la planicie huesuda. La colicuación de la miseria se desvanece en la franja de perros. Sombras que reflejan el ayer. Porfiadas. Los espíritus huaiquiches beben la derrota. Cuatro perros. Una mara. Deambulan por el horizonte neutro. Demonios y visiones. El último ranquel se pierde. En la esperanza cruel de sus pasos.
Germán Francisco Vachino
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